lunes, 29 de julio de 2013

LOS HIJOS DE LA GUERRA FRÍA


El presente proyecto, titulado “Los Hijos de la Guerra fría/ Una aproximación a las dinámicas del arte contemporáneo en Colombia desde la mirada de diez artistas, cuatro teóricos, dos curadores y un coleccionista” cumple con el propósito de presentar un panorama del arte contemporáneo en Colombia, teniendo en cuenta los diferentes roles del medio artístico, pero prestando especial atención a los creadores, divididos en dos generaciones: los nacidos después de 1945, es decir hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, y los nacidos después de 1965, en plena Guerra fría.
Este proyecto no tiene pretensiones en los campos de la historia del arte, de la crítica o de la interpretación. Su objetivo se centra en captar la mirada de un grupo de personas que se consideran protagonistas de este periodo del arte en Colombia, partiendo, esencialmente, de fuentes primarias, es decir entrevistando a los implicados en el proyecto e indagando qué piensan de aspectos fundamentales del arte tales como la formación académica del artista Vs. la formación empírica, el arte pop, la influencia del medio social en el artista y la injerencia del arte en la sociedad, las dinámicas del arte, el mercado del arte, y el papel de la crítica. También se pide que cada uno de los entrevistados retorne a cuestionamientos esenciales como: ¿Qué es arte? Y, desde su experiencia, formule un consejo para quienes actualmente están en esa misma ruta, es decir en el propósito de ser artistas. Como un elemento final de esa “mirada” se pide que cada uno mencione las que considera las cinco obras más importantes del arte contemporáneo en Colombia, estableciendo un top five que pretende, solamente, ser un indicador de lo que ha pasado en el arte contemporáneo en Colombia durante las últimas décadas.
Para escoger a los entrevistados se tuvo en cuenta la trayectoria de cada uno, su vigencia, el nivel estético de su obra medido por los reconocimientos, premios, y atención que ha captado en el medio artístico nacional e internacional, y también a nivel teórico: libros, tesis de grado, ensayos y artículos en medios especializados, reseñas de prensa, y similares. Desde luego, como es de suponer en este tipo de trabajos, los que están no agotan, ni mucho menos, el tema que se enfrenta, es decir conformar un panorama sobre el arte contemporáneo en Colombia; podrían haber sido otros los entrevistados y, seguramente, también se hubiese cumplido el objetivo. Teniendo claridad sobre lo anterior, y midiendo los alcances y limitaciones del presente proyecto, es necesario señalar que si bien es cierto, a lo largo de año y medio en esta investigación se ha logrado reunir un material valioso, también es cierto que artistas de quienes hubiera sido muy importante conocer sus planteamientos, han quedado ¾de momento¾ por fuera. Baste mencionar a Doris Salcedo, Óscar Muñoz, Wilson Díaz o María José Arjona con quienes se buscó un acercamiento pero, finalmente, y por diversas circunstancias, no se concretó la entrevista.
La primera parte del proyecto se centra en las Generalidades, es decir en señalar los aspectos que tienen que ver con los antecedentes  de la investigación, sus objetivos, el problema a tratar, el marco teórico y conceptual desde el cual se aborda dicho problema y la metodología utilizada. La segunda parte presenta “la mirada” de los entrevistados frente a aspectos y fenómenos del arte contemporáneo en Colombia. En la tercera parte, la final, se cede la palabra a los artistas, a los críticos, a los curadores y al coleccionista para que, con sus palabras y particular manera de ver el mundo del arte, expresen su opinión sobre lo que aquí nos convoca, es decir el panorama del arte contemporáneo en Colombia.
El material aquí reunido, y los objetivos que se persiguen, si bien se circunscriben al cumplimiento de requerimientos académicos, pretenden ser un insumo para futuras investigaciones en un campo que, por definición, es dinámico, y en el que no existen verdades absolutas, ni mucho menos.

Para más información: 

Evento de sustentación y presentación del proyecto
Para leer fragmentos de las entrevistas
@SrtaVerdugo

jueves, 11 de abril de 2013

Palíndromo



PALÍNDROMO es un proyecto realizado en la 8va versión de la Feria Internacional de Arte de Bogotá -artBO-, Pabellón Artecámara, 2012. Se propone una lectura en doble vía: “La Feria desde los artistas y los artistas desde la Feria” con las voces, obra y posturas de los artistas emergentes que participaron en la Feria. Se busca, de un lado, presentar un contexto del panorama actual, rutas e intereses hacia los que está encaminado el arte en Colombia; y de otro, ver la proyección que tiene un espacio como el Pabellón Artecámara en la presentación y divulgación de los nuevos artistas del país.


lunes, 17 de septiembre de 2012

It ain’t me, baby

Minnesota, Estados Unidos
22 de junio de 1964














"Minnesota dreaming". Fotografía,  Natalia castillo Verdugo, 2013


12:29 am
Sentimientos que se anulan en el instante mismo en que se sienten. Es como si hubiera un guardián custodiando mi sonrisa para que no salga. ¿Qué hay un incendio fuera y hay riesgo de que me queme? No entiendo. El cielo se explaya en su soberanía, en su belleza copular, pero no me deja entrar.

12:32 am
Es como jugar a las escondidas solo y quedar atrapado en ese rincón, en ese debajo; sin una oportunidad ni un héroe que salve la patria. ¿Dónde estás Superman?

12:35 am
Entonces uno sabe que el abismo está cerca porque de repente las noches son más largas. Y a diferencia de lo que se cree, no, no son más oscuras.

12:46 am
Lo que para hoy no sabías, es que también vengo llenando una bitácora. No contabas con que suela reparar en los relojes, en su terrible insistencia, y en las mujeres con las manos largas. Entiendo que no me conozcas, no habría porqué. Tu eco te mantiene encerrada, y mis ojos siempre están ocupados, inútiles, tratando de contar las luces en el horizonte. Tratando de hallar tu casa, o algún rascacielos con prados en su cima.  
Cada página es testigo del tiempo que ha pasado, de las noches y mi patética desesperación por tomar una gran fotografía del cielo en su hora perfecta. De esa búsqueda que me llevara a la puerta de tu casa o a la acera de enfrente. Sé que caminé por las avenidas cercanas, que pisé terrenos que adorabas, pero siempre antes de lograr ubicarme, un ejército de maquinitas pequeñas comenzaba a asediarme el rostro,  a amenazar con colores y horizontes más lejanos, y más bonitos. Llevándome.
No sabes muchas cosas que sé, y que puedo, y está bien. No tendrías porqué saber que también he enterrado muertos, y que en mi caso yacen  en mi espalda. No tendrías, nunca hubo tiempo para detenerse allí, y que vieras el desfile de niñas que se deslizan descalzas por mi memoria buscando el sendero que les devuelva el jardín de flores silvestres que una vez amaron. 
No me atrevo a llegar y romper tu rutina, no me atrevo porque no debo, y de repente porque no quiero. Hace mucho me prometí dejar en paz a los inocentes, y tanta incoherencia, tanto ruido que hay en ti, no son más que la prueba fehaciente de que eres uno de ellos…

12: 49 am
¡Ha!, claro que me gustaría esperar: por tu  próxima frase, por tu próxima visita, por tu siguiente sueño, por otra promesa. Me gustaría, esperarte es algo casi tan bello como caminar por la Avenida del Silencio. Pero ya es tarde, para ti y para mí. Es tarde porque el tiempo apremia y porque somos muy jóvenes como para seguir jugando a los astronautas en la luna.
Te mentiría si te dijera que no vi las perlas brillando en el asfalto. Te mentiría y no te miento, porque también vi que allí odian la tierra, y los nombres de arena.

1:51 am 
Entonces me voy. Te regalo ésta, la última página de mi bitácora, escrita sobre la mancha de la tasa de café que dejaste regar esa tarde, y en la que ya no se ve el dibujo en tinta azul del dinosaurio deforme que tenía tus mismos ojos. Espero que no la archives en otro de tus ficheros, espero que el viento cumpla su pacto y la arrastre por el borde de tu ventana hasta hacerla caer en el asfalto. Para que la humedad la corroa, para que todos la pisen borrando estas letras. Siempre será un mal recuerdo una carta de despedida escrita en una noche sin estrellas altas.

2:00 am
Ps: Mi nombre es de arena, y el olvido sabe a  qué me refiero


Atentamente:
Bob Dylan

2:39 am

miércoles, 18 de julio de 2012

¿Y QUÉ SERÁ AHORA DE NOSOTROS SIN BÁRBAROS?


"Diecisiete mil quinientos veinte kilómetros". Fotografía,  Natalia castillo Verdugo, 2012



¿Por qué vacía la multitud calles y plazas,
y sombría regresa a sus moradas?
Porque la noche cae y no llegan los bárbaros,
y gente venida desde la frontera
afirma que ya no hay bárbaros.

¿Y qué será ahora de nosotros sin bárbaros?
Ellos eran una solución después de todo.

Constantino Kavafis

En la historia de la Humanidad no todos los seres humanos han sido considerados como tales. En el texto “Sobre la colonialidad del ser: contribuciones al desarrollo de un concepto” Nelson Maldonado-Torres enfrenta esta cuestión desde varias perspectivas, aportando –desde la Filosofía– elementos esenciales en el momento de elaborar el concepto de Ser[1].
Desde consideraciones que hoy nos parecen básicas y equívocas como el preguntarse si los indios tienen alma, o si los negros podrían ser considerados como seres humanos o, desde otra perspectiva, si la mujer podría tener iguales derechos que el hombre. Digo, son consideraciones e interrogantes que se consideran superados pero que perviven en nuestra contemporaneidad usando diversas máscaras: racismo, feminismo, población LGBT, inmigrante etc., todas apuntando a la pregunta básica: qué es el Ser, quiénes pueden considerarse como tales, y qué se desprende -en términos de derechos y acceso al poder- de la magnitud y orientación de las respuestas que se den a tales interrogantes.
Esto nos conduce a la Colonialidad del ser, concepto conexo a los diversos procesos históricos de Occidente. Colonialidad y no Colonialismo aunque para entender ambos conceptos sea necesario considerar su simbiosis. “La Colonialidad se refiere al patrón de poder que emergió como resultado del Colonialismo moderno, pero en vez de estar limitado a una relación formal de poder entre dos pueblos o naciones, más bien se refiere a la forma como el trabajo, el conocimiento, la autoridad y las relaciones intersubjetivas se articulan entre sí[2].
Y dichas articulaciones unidas al concepto de Ser en el contexto del Colonialismo nos ponen de relieve la afirmación con la que inicié este texto que quiere dar cuenta de la lectura del ensayo de Nelson Maldonado-Torres: En la historia de la Humanidad no todos los seres humanos han sido considerados como tales. Por lo mismo señala el autor que un rasgo característico de las clasificaciones sociales consiste en que “la relación entre sujetos no es horizontal, sino vertical”[3] y de allí nos conduce a otro concepto: Deconialidad.
La construcción del concepto de decolonialidad se basa en la pelea –histórica y conceptual– y en la defensa del ser como ser humano. El término decolonialidad fue acuñado por primera vez por Walter Mignolo en el año 2000, es decir es un concepto reciente y tiene que ver con las implicaciones de  la colonialidad del poder en diferentes áreas de la sociedad. Así, las conclusiones importantes en este desarrollo conceptual determinan que si existe una colonialidad del poder, entonces también existe una colonialidad del saber y en ese orden, del Ser, con lo que retornamos al concepto básico.
Establecida esta relación entre colonialidad y decolonialidad y sus relaciones con el Ser, es necesario revisar otros conceptos y otras consideraciones siendo relevante el de raza y, por ese camino, conceptos como bárbaro y, en contraposición el concepto de civilizado o de civilización que desde el ámbito poético a finales del Siglo XIX cuestionaba el poeta egipcio Constantino Kavafis en el texto “Esperando a los bárbaros” del cual he tomado sus últimos versos como epígrafe del presente informe, por considerar que apunta a lo esencial: qué es el Ser, quiénes los bárbaros y, sobre todo ¿Quién tiene la respuesta? ¿La solución?
Basta con ver las noticias o leer los periódicos para darnos cuenta de que el debate teórico iniciado hace más de dos mil años aún está sobre la mesa, con un extenso desarrollo pero sin respuestas concluyentes. No podría ser de otra forma.








[1] Dice Maldonado-Torres: “En efecto, solo hay un ser para quien la pregunta del ser es significativa: el ser humano. p. 41.
[2] Maldonado-Torres. Op. Cit. p.131. (Los subrayados son míos).
[3] Íbid, p. 132.

domingo, 22 de abril de 2012

La tienda azul

© "Respiración", Verdugo, 2010

Agotadas, mis manos
inauguran otro invierno.
Esperan
(como sólo el amor verdadero sabe)
y cantan de noche,
mientras las almas de los olvidados lloran.
Mis manos,
―frágiles como tu edad,
inasibles como los ojos del ciego―
sueñan con un teatro junto a la playa.
Arrecia la lluvia
y la oscuridad me recuerda que perdí el cielo. 

miércoles, 21 de septiembre de 2011

LAS CIUDADES Y LA MEMORIA. 3

© Serie "Las ciudades invisibles" - Las ciudades y la memoria. 3 - Aguafuerte, Verdugo, 2011.

 © Serie "Las ciudades invisibles" - Las ciudades y la memoria. 3 - Aguafuerte, Verdugo, 2011.


De: "Las ciudades invisibles" - Italo Calvino 

Inútilmente, magnánimo Kublai, intentaré describirte la Ciudad de Zaira de los altos bastiones. Podría decirte de cuantos peldaños son sus calles en escalera, de qué tipo los arcos de sus soportales, qué chapas de
Zinc cubren los techos; pero sé ya que sería como no decirte nada. No está hecha de esto la ciudad, sino de relaciones entre las medidas de su espacio y los acontecimientos de su pasado: la distancia al suelo de un farol y los pies colgantes de un usurpador ahorcado; el hilo tendido desde el farol hasta la barandilla de enfrente y las guirnaldas que empavesan el recorrido del cortejo nupcial de la reina; la altura de aquella barandilla y el salto del adúltero que se descuelga de ella al alba; la inclinación de una canaleta y el gato que la recorre majestuosamente para colarse por la misma ventana; la línea de tiro de la cañonera que aparece de improviso desde detrás del cabo y la bomba que destruye la canaleta; los rasgones de las redes de pescar y los tres viejos que sentados en el muelle para remendar las redes se cuentan por centésima vez la historia de la cañonera del usurpador, de quien se dice que era un hijo adulterino de la reina, abandonado en pañales allí en el muelle. En esta ola de recuerdos que refluye la ciudad se embebe como una esponja y se dilata. Una descripción de Zaira como es hoy debería contener todo el pasado de Zaira. Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos. 


domingo, 14 de agosto de 2011

Marithhe


"Marithhe"
Natalia Castillo Verdugo. Pastel sobre cartulina, 2009. 


Algún día usted sabrá disculparme por todo este tiempo y estas toneladas de sinsentidos. Gracias por estar del otro lado, si usted no estuviera, yo terminaría rezando; y rezar me da miedo. De pronto una noche de éstas Dios me responde.
Voy a dormir
Quiero tomarme una foto con los ojos cerrados, sin luz, en la que la oscuridad sea mi rostro. Y voy a poner una canción hermosa. Entonces, cada vez que alguien tome una foto de fondo negro, sin ninguna figura, podré decir que es un retrato mío con los ojos cerrados, porque está escuchando una buena canción.
Voy a dormir
www.youtube.com/watch?v=i6jicEFX8ic&feature=related

viernes, 29 de julio de 2011

Strangers on Portishead


I.
Imagine que usted estuviera desnuda, sumergida en miel, y que pasaran millones de años. Estaría intacta, sólo que sus labios sabrían dulce y uno podría arrancar pedacitos y comerlos. Serían dulces.

Imagine que cada que estira los hombros, los habitantes de su espalda se mueven y arman casas. Entonces su universo crecería. Y crecería sin desbordarse, porque lo abrazaría hasta hundirse por la grieta que está en medio de su pecho.

Imagíneselo.www.youtube.com/watch?v=WrjidhAbkKk


II.
¿Sabe? 
Deberíamos...
Deberíamos hacer cosas que no fueran nada,
pero hacerlas como si fueran algo, así: 
como si cada una de las cosas que hiciéramos fueran milagros, no sé, lavarse las manos y decir:     
   -carajo, agua cae de una cosa larga, eso es un milagro- o no sé, debería dejarme tocarle el pelo, como si el pelo acabara de inventarse, como si fuera el elemento más extraño de la tierra; el más caro y delicado. Eso, y ni qué decir de su espalda... 

Deberíamos...
Deberíamos caminar con los ojos cerrados por senderos en los que sabemos que no hay grietas, jugar a que nunca hemos hablado y contarlo todo una y otra vez hasta aburrirnos. Contar las líneas y colores en la piel, hablar de las cosas como si existieran. 

Sí, como si el vínculo de causa y efecto se hubiera quebrado en el universo. 



III.

Entonces:
usted abre la nevera
y salen cuervos.
Y levanta el teléfono
y sale agua.
Y va al grifo
y tiene que meter una moneda
Y para dibujar
tiene que mandar una señal a sus orejas
y se tendrían ojeras en las palmas de las costillas

Deberíamos mirar así las cosas -para verlas-

Entonces, Margarita, ¿jugamos a perder la memoria?

Vamos a volvernos drogadictos porque la heroína está en los colores. Margarita, perdóneme si la miro insistente, espero que no le moleste que la recorra cuidadosamente. Siento que se me han enredado los labios leyendo su cabello. No la conozco, pero quisiera.

Margarita, salgamos de acá, parece que los extraños cada ves nos miran desde más cerca.

http://www.youtube.com/watch?v=Vg1jyL3cr60&feature=related

lunes, 13 de junio de 2011

Donde yo termino y tú empiezas

"Where I end and you begin"
Natalia Castillo Verdugo. Dibujo digital, 2010. 



Texto incluido en la antología "Letras Capitales" (Bogotá, Común Presencia Editores, 2010)



Hacía meses que no se veían. Él se enteró de que Ella se estaba quedando sorda y la llamó. Le propuso que se vieran, que tenía el remedio para sus problemas de oído. Ella aceptó.

7: 00 p.m.
Es sábado, en la calle todos están despiertos. La música escapa de los bares y seduce. Él le propone que vayan a tomar algo. Ella acepta. Caminan y la ciudad parece una adolecente inquieta. Entran al bar: cocteles 2x1. Piden un Tom Collins. 2x1 = 2 y Él le recuerda que la quiere. 2x1 = 2 y Ella se sonroja. Piden otra ronda. 3 Tom Collins y Él siente deseos de besarla, se lo dice. 4 Tom Collins y Ella hace como que no escucha. 
9: 00 p.m.
Ella quiere irse.
Salen y a su lado alguien asegura que a la ciudad la custodia una Virgen desde la montaña. Se oyen risas.
La noche se inunda de piernas de niñas sueltas corriendo tras la  música, el alcohol y los cigarros.
La estación del bus está vacía, nadie va a casa.  
9: 10 p.m.
—¿Y cuál es el remedio? —pregunta Ella.
—Vamos a un lugar que esté solo y en silencio.
— ¿Qué?
—U n   l u g a r   q u e   e s t é   s o l o   y   e n   s i l e n c i o.
— ¿Qué?
—¡U N   L U G A R   Q U E   E S T É   S O L O   Y   E N   S I L E N C I O!
—Entiendo, vamos. ¿A dónde vamos?
9: 15 p.m.
Se alejan del centro. Van hacia los cerros, cuando están juntos la ciudad nunca los ha asustado. Pero Él cree ver sombras y se asusta. Le dice a Ella que tiene miedo. Al voltear la esquina corren.
Al final de la calle está el edificio: lo reconocen. Entran, se ocultan.
 Allí se vieron por primera vez, hace 2 años, cuando a Ella las lucecitas de navidad le adornaban la tristeza que por aquella época siempre la embarga. Él estaba abatido, con la chaqueta roja. Se inauguraba una exposición de arte, había mucha gente, uno que otro famoso y todos observaban a Frida Kahlo, que esa noche había llegado a la ciudad.
Cada uno estaba solo en la exposición, al salir fueron al mismo bar. Luego de una cerveza, Ella se acercó. Le preguntó: ¿Tú me odias?, y se vieron por primera vez a los ojos. Él dijo que no. Ella se sentó. Thom Yorke irrumpió en la conversación y los dos se dejaron llevar por “No surprises”. Ella supo que un día lo odiaría. 
Siguieron hablando. Compartieron su desprecio por los bodegones y su amor por la música existencialista. Odiaron a Botero, se entregaron a Degas y sus encantadoras bailarinas. Debatieron lo ineludible que es la arquitectura y la personalidad parishiltoniana que acosa a  las adolecentes de hoy. Recordaron a Saramago y su apocalíptica ceguera, el papel de Beethoven en la Naranja Mecánica, la dramática película dónde Andy es Modi, la astrología y, obviamente, a Frida Kahlo. Ahí, cuándo hablaron de Frida, Él supo que la amaría.
Salieron del bar y en una colina esperaron el amanecer. A pesar del deseo, esa noche Él no la besó. Sin embargo se sintió satisfecho: había encontrado a su Frida y ya nadie, ni ella misma, se la podría quitar.
Ella cerró los ojos y durmió un poco. Él la contempló y comprobó que aún era una niña. El sol se impuso y sin gran alarde se despidieron. Fríos, como si la noche que había terminado no importara, como si la luz les hubiese borrado la memoria…
9:30 p.m.  
El edificio está solitario, mudo. Entran por una puerta que los conduce hacia un pasillo oscuro, cruzan dos puertas más y se sientan en el suelo.  “U n   l u g a r   q u e   e s t é   s o l o   y   e n   s i l e n c i o”, repite Ella en su pensamiento.
Él le pide que cierre los ojos, que esté tranquila y aguarde unos minutos. Ella lo hace, siente un poco de miedo, se aprieta las manos y se cubre la cara. Él le introduce algo en los oídos y Ella siente una presión que no sabe si le molesta… Escucha ruidos que no reconoce, cree que Él habla, ¡no!, es una mujer que se acerca, que susurra, canta…
♪.♪ Quédate aquí, en mis brazos. Quédate aquí, para mí. Y no me digas que me amas, no me digas que me adoras, dime sólo que te quedas una vida junto a mí. Llévame por ahí, llévame en tus ansias a un lugar, donde ya no tenga que jurar, donde ya no tenga que mentir, donde sólo exista para ti…
Ella reconoce a la mujer. Es la otra Frida, la actriz de su película. Siente ganas de llorar, aguanta.
…Y no me preguntes si te quiero, que no te preocupe lo que pienso, que yo soy completamente tuya, a mi manera… ♪.♪
Las lágrimas brotan.
Ella abre los ojos y lo ve. Él aguarda por su reacción. Ella quiere salir de allí pero Él la detiene. Ella lo abraza, le coge la cara con fuerza, intenta ver sus ojos en la oscuridad y siente deseos de besarlo. Lo intenta, pero no puede mover los labios. Se conforma con acariciar su boca. Él la toma por la cintura y la aprieta cada vez con más fuerza. Escuchan pasos, se separan, se levantan y se esconden tras un muro.
Voces se acercan.
Ella cierra los ojos y recuerda…
—El resplandor existe. No todo es la noche y su oscuridad absoluta…
Desea salir de allí. Se asoma por una ventana y ve la cúpula de una capilla que se impone: la luna, la niebla, el frío. Él de nuevo la toma por la cintura y la arrincona contra la pared, la besa, la muerde. Él ya no tiene miedo.  Ella se entrega, suelta las manos y cae. Él la sigue. Ecos moribundos los acosan, pero Ella sólo escucha a la otra Frida que insiste…
♪.♪…Pero a cambio quiero ser tu sueño, ya no me conformo con tus besos, quiero darte todo lo que siento y más que eso…
…la luna eclipsa el elixir de sus senos.
Abre los ojos y piensa que quizá lo ama, que en ese instante podría morir, satisfecha. Las voces se extinguen, los ecos, y de nuevo están solos. La voz de la otra Frida se aleja…
♪.♪…Quédate aquí, en mis brazos. Quédate aquí, para mí. Y no me digas que me amas, no me digas que me adoras, dime sólo que te quedas una vida junto a mí.
... se desvanece.
Da paso a otra canción, a una voz varonil.
Él besa su vientre, sus caderas, sus piernas, su espalda: ritual que hace de su cuerpo un monumento. Y sigue: la toca, la muerde, la rasguña, insiste, se detiene en su cuello, le susurra. Ella es de Él y al oído le repite las frases que el hombre de la canción pronuncia:
♪.♪.  Estoy en lo alto de las nubes. Y no puedo bajar. 
Puedo mirar y no puedo tomar parte
Donde yo termino y tú empiezas
Donde tú me dejaste solo.
Me dejaste solo
La luna se impone sobre sus cuerpos, definitiva. Cada uno reclama su ausencia y la satisface. La canción se acalla.
Él pone un estetoscopio en su corazón y acomoda en los oídos de Ella las olivas, para que escuche. Ella escucha y reconoce que Él aún la ama. La música vuelve y se mezcla con los latidos. Ella vuelve a cantar… 
♪.♪. Lo siento por nosotros…
Los dinosaurios vagan por la tierra
Y el cielo se vuelve verde
Donde yo termino y tú empiezas.
Las voces regresan. Ella siente miedo y recuerda que lo odia. Intenta levantarse pero Él la detiene. Ella siente que la angustia la penetra, intenta gritar y no puede. Se desespera, confunde los sonidos, se quita el aparato de los oídos. Lo mira a los ojos y le pide que la suelte. Él no atiende su pedido. Dice: Juraste que por siempre entre nosotros todo sería real. Y, abrazándola, le susurra: “Aguarda, es la única manera de que el remedio sea efectivo”. Le pone otra vez las olivas y le pide que lo deje cantar a Él…
♪.♪ Te voy a comer viva, te voy a comer viva…
No habrá más mentiras.
Te voy a comer viva, te voy a comer viva…
La luna ilumina sus ojos. Un último beso. Una última frase que resonará eternamente en Ella, en Él, en las paredes, en ese pasillo, en aquel edificio, y termina la canción...
♪.♪ Por ti me desangro, por ti me desangro, me desangro hasta secarme…
            La niebla cubre la luna. La lista de reproducción termina. Se hace el silencio. Él y Ella cierran los ojos y, abrazados, yacen. 
3:25 a.m.
La llamada informó de gritos, de voces y de sombras extrañas. La policía entra al lugar. Dos agentes hablan sobre el caso:
—No tendrán más de 20 años. Él se la comió completa, sólo le dejó los huesos. Ella apenas lo probó. Se encontró un cuchillo, un estetoscopio y un reproductor de música.
¿Había alguien más en el edificio?
—No, esto está abandonado hace meses.
— ¿Y para qué usarían el estetoscopio?
—No sé.
(…)